Dos mentes pasadas de rosca traen a escena su particular taller sobre el juego. Tomando la peonza tradicional como punto de partida, llevan este juguete a lugares insospechados, abriendo un mundo de posibilidades donde solo la física marca los límites.
Una carretilla, una escalera, platos de puntería, mucha cuerda, toneladas de serrín y una gran variedad de peonzas artesanales son las herramientas de esta partida, en la que el éxito y el fracaso se miden según el tamaño de las sonrisas del público. ¡Tot bé!