Un espectáculo plagado de acrobacias, humor y riesgo —mucho riesgo—, la única manera en la que Wilbur sabe vivir. Con una técnica y un físico fuera de lo común, crea situaciones imposibles que dejan al público anonadado. Acompañado de sus inseparables Contractura, Tirón y Desgarro, demuestra que la acrobacia no es solo un deporte, sino una experiencia explosiva, visual y física que impacta al público (literalmente).