Samuel Penhastro cuenta con una formación artística de más de 20 años de carrera profesional, trabajando diferentes disciplinas: acrobacia, pantomima, clown, malabares, danza, caracterización, slapstick, etc. lo que le ha llevado a actuar en reconocidos teatros, circos y festivales de todo el mundo. Su trabajo como clown destaca por el fuerte impacto visual, con una estética e identidad universal que traspasa todas las barreras y conecta con lo esencial del ser humano.
Ese instante es lo único que cuenta. Una humilde búsqueda de la belleza, la fantasía, la poesía y la risa. La importancia de la esencia de los pequeños momentos; una invitación a una experiencia cálida y mágica, diseñada para soñar, jugar y compartir. Junto a su pianista, Thelmo desarrolla en este espectáculo la personalidad del teatro y la espontaneidad de la calle magistralmente acompañado por una envolvente y emocionante música de piano clásico que nos deja un sabor a nostalgia y vodevil.
Ese instante es lo único que cuenta. Una humilde búsqueda de la belleza, la fantasía, la poesía y la risa. La importancia de la esencia de los pequeños momentos; una invitación a una experiencia cálida y mágica, diseñada para soñar, jugar y compartir. Junto a su pianista, Thelmo desarrolla en este espectáculo la personalidad del teatro y la espontaneidad de la calle magistralmente acompañado por una envolvente y emocionante música de piano clásico que nos deja un sabor a nostalgia y vodevil.
Un espectáculo emocionante, dinámico y divertido donde su protagonista, Thelmo Parole, utiliza la pantomima como herramienta para improvisar situaciones, crear juegos, compartir momentos y proyectar emociones. Desde su inocente y a veces excéntrico sentido del humor y una ausencia casi total del sentido del ridículo, Thelmo conecta con el espectador de una forma natural, sincera, desnuda, sin pretensiones.
Un espectáculo emocionante, dinámico y divertido donde su protagonista, Thelmo Parole, utiliza la pantomima como herramienta para improvisar situaciones, crear juegos, compartir momentos y proyectar emociones. Desde su inocente y a veces excéntrico sentido del humor y una ausencia casi total del sentido del ridículo, Thelmo conecta con el espectador de una forma natural, sincera, desnuda, sin pretensiones.